La calle y los espacios urbanos más insospechados han contribuido, en la última década, a que muchas empresas abran sus mentes y busquen nuevos emplazamientos para promocionar sus productos. Si bien es cierto que este modelo es más vistoso para algunos productos en concreto y otros puedan verse con posibilidades más limitadas, creo que cualquier producto, servicio o idea puede llegar a tener repercusión, siempre que se dedique el tiempo suficiente a la localización estratégica de la campaña. Digo esto porque todos los productos y servicios poseen, sin excepciones, una parte de publicidad. En resumen: todo elemento comercial debe tener, y tiene una esfera exterior.
Rodeos y más rodeos... Lo que venía contar es simplemente que la facilidad para el éxito depende en gran medida del producto en sí, del diseño, tamaño, importancia en la vida de nuestro públiuco, etc. Por esta razón Ikea ha logrado desmarcarse del resto, una vez más, en parte por la creatividad del departamento de comunicación, y en gran medida por el colorido, la frescura y la repercusión de sus productos (por lo menos así lo veo yo). Tanto es así que en una misma estrategia de street marketing han logrado aunar hasta un total de 670 acciones diferentes; la versatilidad y variedad de los productos que Ikea ofrece permite abrir las posibilidades hasta el infinito... Y sino lo creen, vean la estrategia llevada a cabo en Manhattan: 10 toneladas de productos y 670 tácticas individuales:


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