El Street Marketing es en la actualidad una de las armas más poderosas que posee la comunicación para captar la atención masiva. Este es un rincón donde podrás acceder a innovadoras prácticas en este ámbito y poder, así, abrir nuestras mentes a un nuevo marco comunicactivo, más creativo, más fesco, más emprendedor...
Cuando hablamos del marketing de guerrilla o Street Marketing la mente nos sumerge sin pensarlo en los 80, la década de la movida. Y así lo corroboran expertos en el tema, afirmando que este nuevo término surgio en 1984 de la mano de Jay Conrad Levinson, aunque también se ha extendido en los últimos años el término marketing radical o extreme marketing. Hasta aquí todo bien, pero, ¿qué pensarías si os dijeran que 50 años antes de que se extendiera este concepto ya los padres de las Relaciones Públicas realizaban estrategias de este tipo? Es curioso la psicosis del nameing que vivimos en esta época, parece que nos ahogamos si no pronunciamos los tecnicismos de la profesión "in english", incluso parece que nos decantamos por la denominación, más que por la innovación de formatos y canales.
Estamos en una sociedad tan compleja y abundante que es preciso hacer un breve repaso histórico para cercionarnos que todo tiene un precedente y no caer en un egocentrismo patológico. El idealismo de esta profesión hace a muchos centrarse en destacar de alguna manera, sin replantearse el origen de todo este asunto. Soy de las creyentes que la historia es el motor y explicación de todo y por ello vengo a resaltar la importancia de aquellos, que sin términos cool, se propusieron movilizar a la sociedad de maneras impensables hasta el momento.
Bernays es, para mí, el más claro ejemplo, ya que desde 1929 no dejó de sorprender a la sociedad estadounidense con tan escaso recursos (en comparación con la actualidad) y con temas tan comprometidos.
Para cerrar la conclusión, decir que es erróneo pensar que somos la cuna de la creatividad, sólo formaremos nuevos modelos creativos fijándonos en las acciones pioneras que nos han dejado y superándolas día a día. Son dos roles muy distintos pero que pueden llegar lejos si saben como convivir.
Para conocer el Street Marketing con detalle, creo conveniente diferenciarlo del marketing tradicional, pues la gente puede suponer que es el mismo objetivo, con las mismas estrategias, acciones... que lo único que varía es la localización. Pero creo que las diferencias entre ambos van más allá, tienen connotaciones que las hacen equitativas pero divergentes al mismo tiempo. He aquí los puntos centrales que hace al Marketing de Guerrilla tan especial:
Está más orientado a la pequeña empresa, y sobre todo al emprendedor.
En el Marketing de Guerrilla priman los beneficios, en el tradicional las ventas.
Se apoya fuertemente en las leyes psicológicas.
Prioriza la focalización del negocio frente a la diversificación.
Se apuesta por incrementar las ventas en los clientes existentes, sin olvidar la captación de nuevos.
Defiende la cooperación con la competencia.
Cree en la combinación de medios para llegar al cliente final, más allá de los esfuerzos individuales.
Redescubre el concepto de network, de la creación de redes sociales.
Es un claro partidario del uso de laTecnología.
Contempla un amplio abanico de herramientas/acciones gratuitas.
Es eminentemente práctico, despojado de tecnicismos, no hace caso a principios teóricos de difusión y ventas, prima el impacto del momento, la creatividad y el efecto sorpresa.
La inquietud y las ganas de comenzar un camino en un nuevo proyecto me supone, en más ocasiones de las que me gustaría, algún que otro problema, más que nada porque ser un poco acelerada es una “virtud” que me obliga, en muchos casos, a repensar la pensado, releer lo leído... Digamos que, al igual que la campaña estrella de Coca-cola de 2010, prefiero ver la botella medio llena, pensar en lo que saco con ello, que con ello lograré una visión más detallada de todo en lo que me implico.
Lo que quería transmitir con esta entrada freudiana es que empecé a tratar este tema con la mayor prepotencia hacia el orden lógico que toda exposición requiere. Debía haber comenzado este blog haciendo alguna introducción histórica, artística y social de este nuevo fenómeno que es el Street Marketing. Creo que en esta profesión nunca hay que dar por hecho lo que conoce o no el receptor. He cometido, pues, un error de novata al presentar esta técnica con ejemplos, sin presentar las nociones básicas de este herramienta comunicativa. Me comprometo, de ahora en adelante, a tener un poco más en cuenta a los NO-FRIKIS de la comunicación, e intentar con ello que gente ajena conozca las acciones más rebuscadas.
Hace unos años, y con pocos conocimientos aún sobre comunicación, llegó a mi un novedoso libro titulado Guerrilla de la comunicación. Empecé a echarle un vistazo, incrédula por ver cómo se a expandido tanto el estudio del proceso de comunicación social. Tanto es así que, prácticas que hace décadas hubieran adquirido el calificativo de chorradas para llamar la atención, en la actualidad son estrategias muy pensadas, reconocidas públicamente, e incluso premiadas en algunos casos. Gracias a esta obra pude comprender cuán extenso y versátil es el proceso de ser escuchado, pues contamos con infinidad de medios, canales y códigos para lograr la atención de los demás, ya sea para lograr una concienciación social o un rendimiento económico mayor. Pues bien, hoy he recordado una de las campañas más impactantes y novedosas desde que me intereso por la actualidad publicitaria. Todo empezó en 2005, cuando un grupo de creativos se apoyó en el ocio mayoritario de los italianos, el fútbol, para hacer mella no sólo en su mente sino también en la cotidianidad de sus vidas.
Aprovechando el partido de Champions League entre el Milán y el Real Madrid, se propuso crear una cadena de favores, por los que la gente más forofa se viera obligada a asistir a un concierto de música clásica durante el transcurso del ansiado partido. Para ello, se necesitaron 50 profesores que sugirieron la importancia de la asistencia, así como 150 jefes de empresas, y un montón de novias a las que “no se les puede decir que no”. El resultado fue un auditorio lleno de gente que aborrecía estar allí. Empieza la música... no cuento más porque el asunto pierde toda la gracia, y el efecto sorpresa. Mejor lo veis:
Probablemente haber organizado este acto que podríamos denominar “marketing de guerrilla” le ha salido mucho más barato a Heineken que una campaña en televisión, el impacto en Italia fue sencillamente brutal.
A parte de los 1.100 personas que cayeron en la trampa y que no lo olvidarán en sus vidas, el acto era transmitido también con conexiones en directo por Sky Sport en el momento en el que se celebraba el partido con una audiencia de1,5 millones de espectadores, al día siguiente en Italia más de 10 millones de personas lo vieron en las noticias y durante las dos primeras semanas se recibieron 5 millones de visitantes únicos en Internet. Después está el acto en sí, que creo que refuerza a la perfección la imagen de la marca, todo un ejemplo a seguir si quieres atraer masivamente de la manera más eficaz.
Una de las técnicas o tendencias más atractivas que ha desarrollado la comunicación en los últimos años es el marketing de acción, o por lo menos, así me lo parece. La gente está más que predispuesta a obviar la imparable oleada de impactos que recibimos cada día, por lo que la única salida que veo al reboltijo busca-esquiva es impactar desde la acción, desde el atractivo inmediato y físico, los eventos...
No debo ser la única absorta con este tema, pues el marketing de guerrilla tiene sus mejores adeptos fuera del ámbito comercial, desde la oposición social más fresca y creativa. Los jóvenes tienen la mente predispuesta a romper moldes, antes visto como insustancialidad, y sin embargo ahora son el icono más visible de la notoriedad pública, tan ansiado por todos los profesionales de la comunicación. Es digno de mención para mi, el impresionante espectro de posibilidades profesionales que se abre ante nosotros, sin que los almonedas puedan hacer mucho por competir en este campo de impacto. No quiero se entienda este discurso como una soberbia exagerada de unos polluelos que no saben nada, sino que espero se tome como una bocanada de optimismo para aquellos que ven más que borroso su futuro laboral.
No puedo evitar evadirme del tema que me ocupa, el marketing de guerrilla, un modelo de comunicación inmediato tan amplio en sus posibilidades, que espero estudiar a lo largo de este periodo. Poco a poco iré ilustrando con frescas campañas todo aquello de este modelo de marketing que pueda aportarnos una visión diferente de acercarse a los demás.